Siento que mi cabeza por dentro está seca. No me queda ni un ápice de creatividad. La prueba es este blog abandonado.
No es que haya sido nunca un genio, pero recuerdo cuando de pronto, haciendo cualquier tarea, tenía que parar porque se me venía a la mente alguna frase y sentía la necesidad imperiosa de escribirla; o cuando imaginaba en mi cabeza un dibujo y la idea se quedaba ahí, martilleando día tras día hasta que lo realizaba (o al menos lo intentaba, porque en muy pocas ocasiones he conseguido plasmar lo que tenía en mente); o se me ocurría una manera de hacer un collage, o de hacer música… De crear algo. Ahora, y desde hace ya algunos años, siento esos impulsos cada vez menos. Me entristece y me da miedo, porque siento que el paso del tiempo no me erosiona tan sólo por fuera, sino también por dentro.
Siento cómo envejezco por minutos.
Guau.
Me ha estremecido tu nueva entrada.
Yo también siento algo parecido, aunque de vez en cuando hago por recuperarlo, pero sé que hay cierta creatividad loca de la adolescencia que es bastante imposible conservar. Con la rutina que nos impone la sociedad moderna hay que hacer un esfuerzo titánico por no volverse un robot o un gilipollas.
De todos modos, uno siempre tiene en su mano el poder de tomar ciertas decisiones, y conozco a mucha gente que decidió hacerse vieja, o perder su sentido del humor por considerarlo un vestigio infantil, o conformarse con lo que tenían, que era un trabajo aburrido y una pareja inercial, y creer que encima eran afortunados y no podían quejarse.
No quiero ser así, y si lo soy en algún momento, me odiaré a mí mismo tanto que tendré que cambiarlo. Hay miles de pequeños detalles ahí fuera de los que podemos sacar creatividad, y se puede ser creativo pasivamente, observando lo que nos rodea, si es que no se tienen fuerzas o tiempo para realmente crear algo. Se puede ser creativo conociendo a la gente, hablando con tus amigos, en el sexo, en el amor, en la cocina, en las clases…
Ni se te ocurra amargarte porque eres especial.
“De todos modos, uno siempre tiene en su mano el poder de tomar ciertas decisiones, y conozco a mucha gente que decidió hacerse vieja, o perder su sentido del humor por considerarlo un vestigio infantil, o conformarse con lo que tenían, que era un trabajo aburrido y una pareja inercial, y creer que encima eran afortunados y no podían quejarse.”
Gracias Ale, tus palabras me han ayudado. Espero que a Ana también.
No hemos sufrido, una guerra, ni una postguerra, ni nada importante alo que enfrentarnos. A vista de nuestros mayores, no tenemos nada por lo que quejarnos.
“Nuestra guerra es la guerra interiorla guerra ideológica”