De entre los muchos inventos de Leonardo para la cocina, la mayoría fueron bastante peregrinos y no llegaron a funcionar tal y como el genio tenía previsto; sin embargo, me sorprendió mucho saber que fue Da Vinci el inventor de otros muchos que sí seguimos utilizando en nuestros días. Por ejemplo, Leonardo fue el primero en hacer espagueti, y, como era muy complicado comerlos con las manos y el cuchillo, que era lo que se utilizaba en aquella época, promovió también el uso del tenedor de tres puntas. Creó los molinillos de pimienta tal y como hoy los conocemos, y las servilletas, que hasta entonces no existían. Viendo lo que explica en el siguiente párrafo, podemos entender muy bien lo que le motivó a inventar las servilletas.
«de los modales en la mesa de mi señor Ludovico y sus invitados
La costumbre de mi señor Ludovico de amarrar conejos adornados con cintas a las sillas de los convidados a su mesa, de manera que puedan limpiarse las manos impregnadas de grasa sobre los lomos de las bestias, se me antoja impropia del tiempo y la época en que vivimos. Además, cuando se recogen las bestias tras el banquete y se llevan al lavadero, su hedor impregna las demás ropas con las que se los lava.»
«de una alternativa a los manteles sucios
Al inspeccionar los manteles de mi señor Ludovico, luego de que los comensales han abandonado la sala de banquetes, hállome contemplando una escena de tan completo desorden y depravación, más parecida a los despojos de un campo de batalla que a ninguna otra cosa, que ahora considero prioritario, antes que pintar cualquier caballo o retablo, la de dar con una alternativa.
Ya he dado con una. He ideado que a cada comensal se le dé su propio paño que, después de ensuciado por sus manos y su cuchillo, podrá plegar para de esta manera no profanar la apariencia de la mesa con su suciedad. ¿Pero cómo habré de llamar a estos paños? ¿Y cómo habré de presentarlos?»
También le debemos a Leonardo el bocadillo. En sus notas revela que al principio dudaba entre poner un trozo de carne entre dos trozos de pan, o un trozo de pan entre dos trozos de carne. Finalmente se decidió por la primera opción, y además descubrió que no sólo se podía hacer con carne, sino con cualquier otra cosa. A este magnífico invento lo llamó pan con sorpresa.
En otra ocasión, Leonardo inventa y fabrica un cortador de berros gigante, pero en la demostración realizada en los campos de berros cercanos al Palacio Sforza la máquina pierde el control y mata a seis miembros del personal de la cocina y a tres jardineros. Posteriormente, Ludovico lo utiliza con gran éxito contra las tropas invasoras francesas.
En el siguiente fragmento vemos las máquinas que Da Vinci consideraba necesarias y pretendía inventar para la cocina.
«las máquinas que aún he de diseñar para mis cocinas
-una para desplumar patos
-una para cortar cerdos en taquitos
-una para amasar
-una para moler cerdos
-una para prensar ovejas
Mas, ¿cómo las haré funcionar? ¿Por viento o por agua? ¿Por ruedas dentadas y manivelas? ¿Por la fuerza de los bueyes y los campesinos?»
La potencia necesaria para hacer funcionar sus máquinas era la mayor frustración de Leonardo, así como el hecho de no dar con la razón por la que ésta tan a menudo no guardaba ninguna proporción con el resultado final. Nunca nos hemos podido explicar cómo, viendo todo el vapor que se desperdiciaba en las cocinas, Leonardo no llegara a inventar el motor de vapor. Tenía a su disposición todos los elementos necesarios, incluido el pistón, pero por alguna razón nunca llegó a relacionarlos.
Dos de las máquinas que sí llegó a fabricar fueron una picadora de vacas enteras y un ingenio para eliminar las ranas de los barriles de agua de beber. Este último consistía en una trampa con un cebo equipada con un pequeño martillo de madera. Cuando la rana saltaba sobre la trampa, el martillo comenzaba a propinarle golpes en la cabeza a la rana hasta que esta quedaba sin sentido y no podía saltar al barril de agua.

