El viernes pasado fui a ver la película del Niño con el Pijama de Rayas. Como ya había leído el libro y sabía a lo que me atenía, preparé un buen arsenal de paquetes de “cleenex” y los guardé en mi bolso junto con mi estuche de maquillaje, por si tenía que “restaurarme” al salir. Pero ninguna de las dos cosas me hizo falta. Todavía no me lo explico. Mira que soy llorona hasta el extremo, y que la historia que narra el libro es súper dramática y lacrimógena, pero sin embargo la película no fue capaz de emocionarme ni una décima parte de lo que lo hizo el libro.
Yo no entiendo nada sobre cine, y no pretendo hacer una crítica de la película. Lo único que sé cuando veo una peli es si me llega o no me llega, y ésta, definitivamente, no me llegó. Los personajes no tienen la profundidad que alcanzan en el libro (y el libro no es tan extenso como para que no se pueda abarcar en un largometraje, creo), y no llegas a cogerles el cariño -o el odio, en otros casos- que consiguen despertarte en la novela. Además, hay una serie de detalles que no son fieles al libro (cosa que siempre da un coraje especial, porque sientes que el director está engañando a todos los espectadores de la sala, y te dan ganas de levantarte y gritarles “¡¡eh, que eso no era así!!”), pero eso pasa casi siempre en estas adaptaciones…
En mi opinión, gran parte del encanto de la novela reside en el hecho de que está contada íntegramente a través de los ojos de un niño de ocho años, con su inocencia y su ingenuidad, describiendo simplemente aquello que ve y dejando que las interpretaciones las hagamos nosotros mismos. Esa perspectiva se pierde en la película, y con ella mucho de la candidez y la ternura de la historia.
En fin, que a mi parecer no es una película que merezca la pena ver. Como suele pasar, la novela es mucho mejor.
(Te voy a contar un poquito de mi vida , perdona si no he llamado antes de entrar)
Generalmente cuando oigo una buena critica sobre un libro voy a la librería y lo compro … pero no tengo ni idea de por qué este libro no me llama… Y yo se lo recomendé a una muy buena amiga … pero … No me dio por leerlo. Y creo que … la película va a pasar a la misma sección del libro… De estos que sabes más o menos cómo va pero nunca te atreviste a leer…
Supongo que me conozco bien y sé de sobra qe terminaré llorando a moco tendido ( pero nunca huí de ese tipo de sensaciones… )
Carmen ( toc, toc )
Cuando sé que un libro que quiero leer va a ser adaptado al cine, primero veo la peli y luego leo el libro. Así en lugar de entusiasmarme con el libro y decepcionarme con la peli, me entusiasmo un poco con la peli y luego alucino con el libro.
Esto lo vengo haciendo desde que tenía 15 años con la gran decepción de “La Historia Interminable”. Y cuando empecé a leer el Señor de los Añillos con 19 años, dos semanas antes de que se estrenara la primera peli, lo dejé en el segundo capítulo, vi la peli y luego me zampé los tres libros de golpe. Pero esa es otra historia y debe ser contada en otro momento.
Bueno, a mi me ha ocurrido algo parecido. Tenía especiales ganas de ver cómo esta historia (para mí al menos, conmovedora) se traducía al cine. Y te aseguro que fui a la sala con “benevolencia”, vamos, sin ganas de buscarle defectos per se. En mi blog podrás encontrar una entrada de hace unos diez días…
El resultado es bastante flojo, en mi opinión. Y tengo muy claro que el cine constituye una forma artística incomparable con la literatura (ni mejor ni peor, incomparable, sin más). Ejemplos tenemos (lo más) de películas que no llegan a la altura estética, intelectual de la obra literaria. Pero también, en algunas ocasiones, tenemos el caso contrario. Se me ocurre un ejemplo: la fenomenal “El resplandor” de Kubrick supera, dentro de su espacio estético, narrativo y artístico de la gran pantalla, al mediocre relato de Stephen King.
Un saludo – Rogelio.