A partir de mañana
Marzo 22, 2008 por anaima
Sale el sol y cambia el color de todas las cosas que ves. Llegan estos días primaverales, casi veraniegos, y la luz del sol te inyecta energía, ganas de ponerte en marcha, voluntad para empezar nuevos proyectos, y la extraña sensación de que a partir de este momento todo va a ir bien. Estos primeros días del año en que la meteorología te permite quedarte en tirantes te parece que puedes conseguir cualquier cosa que te propongas.
Mientras te regodeas en esa sensación tan infrecuente, con la cara vuelta hacia el sol, los ojos cerrados y una sonrisa estúpida, te dices a ti misma: “Claro, es que en estos meses atrás con las lluvias, el frío, los días que son más cortos y tal, pues no tiene una tantos ánimos. Pero ahora sí, ya verás, a partir de mañana mismo -¿qué digo? ¡esta tarde mismo!- verás cómo me pongo a bla, bla, bla…”. Luego te das cuenta de que, en realidad, hace demasiada calor -ya se encargan de informarte en los ascensores: “¡Qué barbaridad, si es que aquí no hay primavera, chiquilla! Nada, que pasamos del invierno al verano en un día, ¿qué te parece?”. Total, que la verdad es que con este calor tampoco apetece ponerse a hacer nada, mejor esperar que pase un poco de tiempo, cuando vuelva otra vez el fresquito y tal… Y vuelta a empezar.
En fin, que al final nunca haces nada, y no es porque una no quiera, sino porque siempre hay algo que se empeña en ponerse en tu contra: el calor, el frío, el dinero, el tiempo (los dos), tu madre, tu perro, las jaquecas, los días de fiesta, los ensayos de Arsis, la canción de Tori que se te mete en la cabeza, la comida familiar ineludible… Y el hastío, el tedio, el aburrimiento, la desmotivación total. Mierda.
Mierda y mierda. Pero… alegrate!!
Es primaveraaaaaa!!!